El Extraordinario
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T1 E2.

El Crimen de Fuencarral

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36:51 min

T1 E2.

El Crimen de Fuencarral

Una noche de verano de 1888 la calle Fuencarral se llena de humo. Corren a la casa que arde y encuentran a un bulldog drogado, una criada tirada en el suelo y una marquesa muerta y achicharrada. Empiezan las pesquisas y todo huele a chamusquina. ¿Quién ha matado a la marquesa? ¿La criada que entró a trabajar hace solo cinco días? ¿Algún desalmado que quería robar? ¿O el mismísimo hijo de la marquesa, ese sinvergüenza al que llaman «Pollo Varela»?

Por
  • Mar Abad
14.06.2021
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CRÍMENES. EL MUSICAL CAPÍTULO 2:
EL CRIMEN DE FUENCARRAL

 

ANDREU: Damas y caballeros, sean bienvenidos a este nuevo crimen.

Mi nombre es Andreu Quesada y estoy aquí para llevarles a uno de los asesinatos más sonados del siglo XIX.

De la voz de la periodista Mar Abad conocerán la historia del homicidio, las investigaciones policiales y el resultado de la autopsia.

De las voces de los actores conocerán a víctimas y asesinos.

Todo lo que les contamos es información literal de las sentencias judiciales y los periódicos de la época.

A mitad de la función haremos un descanso.

Y a la vuelta comenzará el mayor espectáculo de todos:

Escucharán a un médico forense actual.

La voz de la ciencia del siglo XXI. 

Sin trampa ni cartón.

 

APERTURA ACTO 1: EL CRIMEN

 

MAR: Esta noche hace un calor infernal en Madrid. Aunque no tanto para que en la calle Fuencarral huela a ropa y a carne quemada.

Son las dos y media de la madrugada del 2 de julio de 1888. Y algunos vecinos se despiertan alarmados por este terrible olor. 

Se asoman a los balcones y ven que en el cuarto piso de un edificio sale un chorro de humo negro.

 

VOCES VECINOS: ¡Hay un incendio! ¡Socorro!

 

MAR: El portero del edificio corre al Juzgado de Guardia del Distrito de Hospicio y pide permiso para derribar la puerta de la casa por donde sale el humo. 

Un vecino va con una palanqueta. Otro, con un formón y un martillo. Están esperando la autorización del juez para liarse a porrazos con la puerta. Pero al momento, llega un cerrajero corriendo y abre la puerta sin tener que echarla abajo.

El juez Peña y dos guardias entran los primeros.

 

VECINO: ¡Guardias, mucho cuidado, que hay un perro muy malo!

 

COROS: Malo… malo…

 

MAR: La casa está llena de humo pero parece que el fuego se ha apagado.

La puerta de la cocina está entornada. Entran y ven a una mujer joven tirada en el suelo. Está junto a la ventana que da al patio, y a su lado, está el perro salvaje del que hablan los vecinos.

Pero ahora solo levanta la cabeza. Está alelao.

Los guardias se acercan a la mujer. 

Parece que está muerta… 

Pero no.

Empieza a moverse y el subinspector FONTELA le dice:

 

FONTELA: Levántese usted. 

 

HIGINIA: No puedo. Estoy baldada.

 

SUSURROS: Aaayyy… aaayyy…

 

FONTELA: Entonces yo la ayudaré.

 

MAR: Un vecino le advierte que ni se le ocurra acercarse a la mujer. 

Que el bulldog de raza asesina que tiene al lado podría abalanzarse sobre él. Pero la mujer lo calma:

 

HIGINIA: No tenga usted miedo. El perro no se moverá.

 

MAR: Esta mujer es la criada de la casa. 

Entre todos la levantan y, efectivamente, el bulldog ni se inmuta.

Los hombres siguen recorriendo la casa y entran en el dormitorio principal. 

Es la habitación de la marquesa viuda de Varela. 

Y ahí está. ¡Muerta!

 

COROS: Muerta… muerta…

 

MAR: Está tirada en la alfombra, a los pies de la cama, y tiene la mano izquierda encima del corazón. 

Un traje de seda le cubre la cara y la parte superior del cuerpo. 

Tiene las piernas desnudas y no lleva zapatos. 

Los agentes se acercan para descubrir su rostro, y cuando cogen las ropas, se hacen cenizas. 

Los brazos y el pecho están carbonizados. 

Le han achicharrado el pelo y la cara. Y cuando lo tocan, se desmorona en pavesas.

Pero el cuerpo carbonizado deja ver unas rajas impresionantes en el pecho.

 

FONTELA: Esto huele a crimen.

 

SUSURROS: Snfff… snfff…

 

MAR: A los pies de la cama hay un quinqué roto. Pero no parece que esto haya sido suficiente para quemar medio cuerpo de la marquesa.  

Es más sospechosa una mancha ocre que tiene en el pecho y que parece provocada por ácido sulfúrico. 

A los agentes les llama la atención un montón de papeles que hay

tirados en el suelo del dormitorio. 

Los miran, y ven que en uno de ellos, el Ministro de Gracia y Justicia, don Manuel Alonso Martínez, le había concedido una audiencia a la marquesa viuda de Varela. 

La pobre desdichada iba a pedirle el indulto para su hijo, que ahora, está preso en la Cárcel Modelo.

 

CIERRE ACTO 1: EL CRIMEN
☠☠☠

 

APERTURA ACTO 2:  EL INTERROGATORIO     

 

FONTELA: A ver, siéntese y cuéntenos qué ha pasado.

 

MAR: El subinspector Fontela interroga allí mismo a la criada.

 

FONTELA: Dígame cómo se llama. Nombre y apellido.

 

HIGINIA: Higinia Balaguer Ostolé.

 

COROS: Higinia… Higinia…

 

MAR: Higinia responde con tranquilidad a las preguntas de quién es, a qué se dedica y cuándo ha empezado a trabajar en la casa de la marquesa.

Pero cuando le preguntan por lo que ha ocurrido, empieza a hacer aspavientos y a decir que no sabe nada.

A fuerza de preguntar y repreguntar le sacan que a las 11 de la noche tocaron a la puerta. Ella fue a abrir, pero la señora le dijo que se acostara y que ella se quedaría con la visita.

Higinia se fue a dormir, y no oyó nada raro en casa.

Esa noche había estado durmiendo hasta que el humo la despertó y empezó a pedir socorro.

 

COROS: Socorro… Socorro…

 

MAR: ¡Hum! En cuanto Higinia acaba de declarar, la llevan a la cárcel de la calle Quiñones. Va vestida con un traje negro de percal y lleva un pequeño envoltorio de ropa bajo el brazo.

Los agentes revisan esta casa en el cuarto piso de la calle Fuencarral número 109. 

Es un piso nuevo y lujoso que se había construido hacía solo tres años. Antes, en ese lugar, estaba la Posada del Huevo. 

 

COROS: Huevo… huevo…

 

MAR: Esa posada, de día, hospedaba a carreteros que venían de los pueblos de la sierra. Pero por la noche, en las cuadras y pajares que tenía al fondo, albergaba a gente de mal vivir. 

Y la Posada del Huevo pronto se hizo famosa por los crímenes que ahí se cometían.

 

SUSURROS: Arg… arg…

 

MAR: El aspecto de la calle Fuencarral cambió radicalmente cuando tiraron la Posada del Huevo y construyeron este lujoso edificio.

Donde antes estaba la posada, ahora está el Café del Reino. Y arriba, los pisos son carísimos. La marquesa viuda de Varela paga unos seis mil reales por su casa. Aunque por dentro no lo parece tanto. La casa está decorada de forma muy desigual. 

Algunas habitaciones son puro lujo: la alcoba donde se ha cometido el crimen está decorada a la francesa. Tiene una cama dorada muy elegante, una mesita de noche, un lavabo y dos butaquitas de ropa.

Para llegar al dormitorio hay que pasar por un gabinete amueblado con unas sillas preciosas de cretona azul, un armario de espejo, y una chimenea con un retrato de un niño de unos 9 años vestido de marinerito.

 

COROS: Marinerito… marinerito… 

 

MAR: Pero otras habitaciones están vacías. Y dos están cerradas con llave. 

El juez pide al cerrajero que las abra.

Una habitación es la despensa.

La otra hace de caja fuerte. En su interior hay un cofre con joyas y alhajas. Aunque las alhajas son de mal gusto y casi todas las joyas son falsas. 

También hay cartas de su hijo Pepe. 

En casi todas escribe a su madre para pedirle dinero, aunque también hay alguna que otra cariñosa.

Los agentes se detienen en la cocina. Hay dos cuchillos muy afilados  y la hoja de uno de ellos tiene el mismo tamaño que las heridas de la marquesa en el pecho. 

 

CIERRE ACTO 2: EL INTERROGATORIO
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APERTURA ACTO 3: LA AUTOPSIA

 

MAR: A las seis de la tarde de este caluroso 2 de julio de 1888, tres médicos forenses realizan la autopsia del cadáver de la marquesa.

El Gobernador y el juez asisten al proceso. 

Durante dos horas investigan los restos del cuerpo de esta mujer de 50 años. Y a las ocho de la tarde los forenses ya tienen los resultados:

 

FORENSE: Doña Luciana Borcino, viuda de Vázquez Varela, tiene heridas por todos lados: en los brazos, las piernas y el pecho.

Hay tres heridas profundas provocadas con un arma cortante.

Dos están en los costados, y una en el pecho. Esta fue la que la mató. 

 

COROS: La mató… la mató…

 

FORENSE: Esta puñalada le cortó el cartílago de la quinta costilla, traspasó el pericardio y le atravesó el corazón. 

La cuchillada debió provocarle la muerte en el acto.

Después de matar a la marquesa, la incineraron.

Tiene la cabeza y las extremidades superiores carbonizadas. 

Por el estado del cuerpo descubren que el crimen debió de ocurrir sobre las 10 de la noche del día anterior. 

 

MAR: Pero hay algo que llama la atención de los médicos forenses: las cuchilladas tuvieron que ser muy fuertes porque casi le parten una costilla. El asesino tuvo que ser alguien con mucha fuerza. Un salvaje.

 

SUSURROS: Aaarrggg… aaarrggg… 

 

MAR: Esta costilla guarda tanta información sobre el momento del crimen que los médicos forenses deciden cortarla, meterla en un bote y entregarla al Juzgado. 

No hay ninguna duda: la marquesa ha sido asesinada.

 

COROS: Asesinada… Asesinada… 

 

MAR: Y su cadáver desmiente algunas cosas que dijo la criada. 

Higinia contó que su ama había cenado a las ocho de la tarde sopa y cocido. Pero los médicos forenses ven que en el estómago de la marquesa no hay ni un garbanzo. 

 

CIERRE ACTO 3:LA AUTOPSIA

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APERTURA ACTO 4:LAS VERSIONES

MAR: Higinia Balaguer ha entrado en la cárcel como principal sospechosa del crimen de la marquesa viuda de Varela. 

Todos los días de este verano de 1888 los periódicos van dando

nuevos datos de lo que ya se conoce en toda España como el “Crimen de Fuencarral”.

Dicen que Higinia está tranquila. Demasiado tranquila. 

Cuentan que es una mujer de 27 años, soltera y natural de un pueblo de Zaragoza. 

Dicen que es alta, delgada y quebrada de color. 

Tiene el pelo negro, la mirada errante y un lunar de pelo en la cara. 

 

COROS: Lunar de pelo… pelo… pelo…

 

MAR: Y dicen también:

 

PERIÓDICO: Es una de esas fisonomías que a primera vista predisponen desfavorablemente. 

 

MAR: Que de una forma menos enrevesada, viene a decir:

 

PERIÓDICO: Fea.

 

MAR: Higinia está dando mucha vidilla a los periódicos porque cada pocos días cambia su versión de los hechos. Y está haciendo que los diarios vendan más que nunca.

El director de la cárcel Modelo, José Millán Astray, se ofrece a ayudar a descubrir al asesino. 

Este Millán Astray (el padre del militar que en 1920 fundó la Legión) pide ir a la cárcel a hablar con ella porque la conoce: Higinia fue su sirvienta. 

Y algún consejillo le da porque después de esta visita, Higinia solicita al juez declarar de nuevo, y confiesa:

 

HIGINIA: Yo maté a la señora.

 

MAR: Higinia le cuenta al juez que rompió un jarrón. La marquesa se enfadó. Discutieron, y ella cogió un cuchillo de cocina que había a mano y la mató. 

Después la incineró para que nadie pudiera encontrar sus huellas en el cadáver. Pero no le robó nada. Solo la mató.

Unos días después, Higinia pide declarar otra vez: 

tiene una historia nueva. 

Ahora dice que sí robó. Que cogió un rollo de papeles que había dentro de un pañuelo, y resulta que eran 92.000 reales. 

Y después se los dio a unas amigas para que los guardaran ellas dos.

Esas amigas son dos hermanas que se llaman María y Dolores Ávila. O como todos la conocen: Lola la billetera.

 

COROS: Billetera… billetera…

 

MAR: El juez faculta a Millán Astray para que busque a Lola la billetera, y la lleve a la cárcel de mujeres para hacer un careo con Higinia. 

Ahora están juntas en la cárcel e Higinia pide hablar a solas con Lola la billetera. 

 

VOZ SERIA: Concedido. 

 

MAR: Y qué se dirían, que después de esta conversación, Higinia pide declarar de nuevo y dice:

 

HIGINIA: Todo lo que he dicho hasta ahora es mentira.

 

MAR: ¿Y ahora qué cuenta? Pues algo muy distinto.

Que este crimen es un complot y está pringao hasta el apuntador. 

Higinia dice que aquella noche, el hijo de la marquesa, José Vázquez Varela, fue a la casa con dos amigos. 

José y ella se quedaron en la cocina, y mientras, los otros dos hombres asesinaron a la marquesa. A puñaladas. En su dormitorio.

 

MAR: Pero ¿cómo podía ser eso así, si se suponía que José, o como le decían todos, Varelita o el pollo Varela, estaba ahora preso en la cárcel Modelo?

Fácil. Los vigilantes lo dejaban salir cada vez que lo pedía. Muchos testigos lo habían visto en los toros, los caballos y las tabernas. 

La noche del crimen había sido el propio Millán Astray quien le había

dado el permiso para salir de la cárcel. 

Y también fue Millán Astray quien le consiguió a Higinia el trabajo de sirvienta en la casa de la marquesa, solo 5 días antes del crimen.  

Higinia dice que no es culpable. Que lo único que ha hecho es recibir mil pesetas que le pagaron por su silencio.

 

CIERRE ACTO 4:LAS VERSIONES

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APERTURA ACTO 5: EL JUICIO

 

MAR: Esta última declaración lo cambia todo. 

El juez la cree y ahora Higinia deja de ser la principal sospechosa

Parece que solo es encubridora.

 

COROS: Encubridora… encubridora… 

 

MAR: Ahora todas las miradas caen sobre el hijo de la marquesa y sobre

Millán Astray. Y a este, del disgusto, le da un infarto.

Pero se recupera para poder ir al juicio oral.

Es el 26 de marzo de 1889, y en el sumario testifican 165 personas y 126 testigos declarados impertinentes.

Las puertas del juzgado están a reventar.

Cientos de personas se agolpan porque quieren asistir al juicio. 

Quieren ver a los procesados.

Son:

Higinia Balaguer, la criada.

José Vázquez Varela, el hijo de la marquesa.

Millán Astray, el carcelero que dejó salir al hijo.

Y María y Dolores Ávila, las amigas de la criada.

El público quiere… espectáculo. 

En la primera sesión del juicio oral, Higinia vueeelve a cambiar surelato.

 

HIGINIA: Todo lo que he dicho antes es mentira.

Yo maté a Luciana Borcino y nadie más.

 

COROS: La maté… la maté…

 

MAR: ¡Qué mujer! Esto es agotador… 

El letrado de la defensa pide a dos famosos psiquiatras que están en

la sala que hipnoticen a Higinia para averiguar si alguien la ha manipulado para que ahora diga que es culpable. 

El doctor Simarro le practica la hipnosis…

…pero la Sala no da validez a ese hipnotismo. 

 

El juicio oral se celebra en ¡36 sesiones! 

Y no dejan de crecer las versiones y los enredos entre la criada,

Millán Astray, el hijo de la marquesa, las amigas de Higinia, los vigilantes de la cárcel, los amigos del pollo Varela, los del bar frente a la cárcel Modelo…

Resulta que el pollo Varela fue a la cárcel por haberle metido una cuchillada a Lola la billetera, la amiga de la criada.

Pero es que Lola la billetera, además de amiga de la criada, es amante del pollo Varela.

Y el pollo Varela es un pieza de cuidao

O como dice todo el mundo: “un bribón redomao”. 

 

COROS: Redomao… redomao…

 

MAR: Ahora está preso por haber robado una capa, pero antes acuchilló a

su amante. Y antes le clavó a su madre un cuchillo en el muslo porque no le dio dinero para comprarse un caballo.

En el barrio eran famosos los gritos del hijo para pedirle dinero.

Y la pobre madre vivía tan atemorizada que no dejaba que nadie le hiciera la comida, porque pensaba que algún día la envenenarían.  

Por eso vivía con un perro de presa que se ponía hecho una fiera cuando alguien se le acercaba. 

 

CIERRE ACTO 5: EL JUICIO
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APERTURA ACTO 6: LA PENA DE MUERTE

 

MAR: El 26 de abril de 1890, el juez lee la sentencia del Crimen de Fuencarral.

 

JUEZ: Pena de muerte para Higinia Balaguer. 

Y 15 años de prisión para Dolores Ávila.

 

MAR: Higinia se queda impasible. 

Lola la billetera llora desesperada como si la fueran a ejecutar a ella.

Aunque a ella solo le han caído 15 años de prisión.

Media España no está de acuerdo con la sentencia.

El político Nicolás Salmerón pide la exhumación del cadáver para

realizarle una segunda autopsia. 

Esos apuñalamientos son salvajes. ¡Feroces! ¡Despiadados! 

Eso solo los puede haber hecho un hombre. 

Pero el tribunal lo desestima.

 

En las calles hay revueltas.

Los estudiantes tiran piedras al Ministerio de Justicia.

Algunos políticos piden el indulto para Higinia Balaguer, pero el Gobierno de Antonio Cánovas del Castillo lo rechaza.

Nadie ha tenido en cuenta algunos indicios que pueden culpar a otras personas.

No han considerado que el bulldog estaba drogado. 

Y que quizá lo drogaron para que un desconocido pudiera entrar en la

casa sin que el perro se le tirara.

No han estimado que en la alfombra donde estaba el cadáver encontraron cinco colillas, siete cerillas y papel de fumar. Pero ni Higinia ni Lola la billetera fuman. Eso significa que algún fumador pasó por ahí.

 

Puede que todo fuera un complot para repartirse el botín. 

Que el pollo Varela planeara robarle dinero a su madre.

Que Higinia lo ayudara: para eso entró a trabajar en casa de la marquesa.

Que Millán Astray colaborara: por eso lo dejó salir esa noche de la cárcel.

Y que a los amigos que el pollo Varela llevó a la casa para robar dinero se pusieran nerviosos y acabaran matando a la marquesa.

Pero esos indicios no sirven de nada.

Higinia pasa un tiempo en la cárcel Modelo.

Y mañana la ejecutan.

Y esta noche, como todos los condenados a muerte, entra en capilla.

 

HIGINIA: ¡Ay, dios mío! ¡Ay, dios mío! [NERVIOSA Y GIMOTEANTE]

 

MÉDICO: Tranquilícese, señora. No desespere. Y traiga ese brazo pacá.

 

MAR: Está tan nerviosa que el doctor Rufilanchas tiene que ponerle una inyección con un calmante.

Para su última cena pide sopa de fideos, merluza y guindas en almíbar. 

Higinia se confiesa y dice que es inocente.

 

COROS: Inocente… inocente…

 

MAR: Son las 4.00 de la mañana del 19 de julio de 1890. 

El verdugo se presenta ante Higinia para pedirle perdón.

Es el protocolo.

Higinia se lo concede.

Y llora. Y llora. Y llora sin consuelo ninguno.

 

En las inmediaciones de la cárcel hay más público que en los toros.

En la tribuna están el alcalde de Madrid, el Duque de Alba y la escritora Emilia Pardo Bazán.

 

Higinia sube al patíbulo.

La sientan en la silla del garrote vil.

Le atan las muñecas.

Le atan los tobillos.

Le tapan los ojos con el pañuelo que lleva puesto.

Y antes de que el verdugo apriete, Higinia grita:

 

HIGINIA: ¡Dolores, catorce mil duros!

 

CIERRE ACTO 6: LA PENA DE MUERTE

 

CAPÍTULO 2. SEGUNDA PARTE:
“TRABAJAMOS EN LO QUE NOS INDICAN LOS JUECES,
PERO SIEMPRE APLICANDO EL MÉTODO CIENTÍFICO”
César Correas

 

ANDREU: Por respeto a los muertos, los crímenes se relatan tal y como los cuentan las autopsias, las sentencias judiciales y los periódicos de entonces.

Por respeto a los vivos, los científicos entrevistados hablan en sus propias palabras.

 

MAR: Los médicos forenses del Crimen de Fuencarral encontraron un cadáver bastante estropeado. 

Pero eso que decían los periódicos… 

Eso de que al tocar el cuerpo de la marquesa se descomponía en pavesas… ¡Um!… el médico forense César Correas, del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Cataluña, lo duda mucho.

 

CÉSAR: Puede haber partes que sí que estén en grado de carbonización, que es el grado máximo, que incluso pueden llegar a desaparecer, no a deshacerse como pavesas, pero sí que puede, si hay mucha temperatura durante mucho tiempo, pues lo que sobre todas las partes más débiles que serían las extremidades pueden llegar a desaparecer. Pero esto estaríamos hablando de temperaturas industriales, como ocurrió en un accidente en una empresa química que, claro, ahí se alcanzaron temperaturas y… y el cadáver… nos aparecían incompletos.  

 

MAR: Quizá las quemaduras de la marquesa fueron un poco más leves.

Más que carbonizarse, sufrió quemaduras de segundo o de tercer grado.

 

CÉSAR: Y lo que pasa es que la piel adquiere un tono como de coraza de cuero. Y esto protege muy bien los órganos internos, las heridas. Entonces, si hay una lesión o es por una herida, por arma blanca, que hay un trayecto que afecta a un órgano, si no ha estado suficiente tiempo en el fuego durante el estudio de la autopsia, se puede. Se puede visualizar bastante bien estas lesiones. Por lo tanto, si el cadáver no está carbonizado realmente. Está reconocible, y entonces, eh, la autopsia como tal no puedes determinar si ha habido una herida por arma blanca o una herida por arma de fuego, visualmente como mucho radiológicamente, o si hay algún proyectil y que detectes el objeto metálico del proyectil. Pero lo normal es que los cadáveres que se han intentado disimular el origen homicida de la muerte. Vean, pues, incendiando la casa, etcétera. Tiene que haber mucho, mucho, mucho fuego, mucha temperatura durante mucho tiempo para que no puedas obtener ningún tipo de indicios que te lleven a determinar si la persona ha muerto por el incendio o no. Y luego, claro, lo principal es determinar si la persona está viva antes del incendio o no. Si está viva antes del incendio, se ha muerto a causa del incendio. Determinamos el monóxido de carbono en sangre. Entonces, a partir de cierto nivel, pues ya nos indica que esta persona estaba viva. 

 

MAR: Cuando le hicieron la autopsia a la marquesa viuda de Varela  en 1888, la medicina forense como tal acababa de nacer.

Correas sitúa los inicios remotos de la medicina forense en el 1750 antes de Cristo. En la antigua Mesopotamia. Ahí se escribieron las primeras leyes para valorar las lesiones de las víctimas y los castigos a los agresores.

Eran las leyes del Código de Hammurabi. Y de ahí viene el famoso “ojo por ojo y diente por diente”.

Durante siglos poca medicina forense se pudo estudiar, porque la Iglesia Católica no dejaba tocar a un muerto.

Por fin, en el Renacimiento, permitió los primeros estudios en cadáveres. Llegó después la revolución científica del XVII.

La cosa empezó a avanzar, y…

 

CÉSAR: Fue a partir de de mitad del siglo XIX, de 1850, cuando se crean primero las cátedras de Medicina Legal y posteriormente evoluciona y se empiezan a crear algo parecido a los cuerpos del Cuerpo Nacional de Médicos Forenses. Pero al principio eran solo médicos que tenían esta vertiente de investigar.

 

MAR: Investigar el cuerpo de los muertos e investigar la psicología de los vivos.

 

CÉSAR: Se empezó primero con la detección de venenos, que es lo que primero dio paso a la… posteriormente a la toxicología forense. Porque, claro, pues los típicos: el arsénico, etcétera, etcétera, que estos venenos que eran utilizados y, claro, podía salir que una persona se había muerto. Podías tener sospechas de que había sido envenenado, pero hasta que no podías observar directamente el cadáver, examinar los cambios, los olores que se podían haber producido por el uso del veneno y luego extraer muestras y poder haber desarrollado los métodos, como por ejemplo la detección del arsénico que se desarrolló a finales del siglo XIX en Inglaterra.

Hablo del arsénico porque quizás sea más conocido o el más… que tiene la gente en la cabeza de poder determinar, pues, que existían unas determinadas concentraciones de arsénico en el cuerpo y que esto era lo que había provocado la muerte. No había sido una maldición, no había sido cualquier otro tipo de pensamiento que podía tener la gente. [00:06:59]

 

MAR: César Correas cuenta que la medicina forense ha evolucionado mucho en las últimas décadas. 

 

CÉSAR: Yo llevo 21 años trabajando. Compañeros míos que llevan casi 30 y ellos han conocido hacer autopsias en las salas de los cementerios. Era una losa de mármol y allí se tenía que practicar la autopsia sin ayuda, sin nada. Si querían ayudarte los encargados del cementerio, a poder tener instalaciones propias, como tiene el propio Instituto de Medicina Legal de Cataluña o el Instituto Anatómico Forense de Madrid. 

 

MAR: ¿Y cómo se hace hoy una autopsia? 

 

CÉSAR: Bueno, te lo explicaré desde el punto de vista del médico forense, del médico que es funcionario de la Administración de Justicia y el que va a los levantamientos. [00:11:16]

 

MAR: Eso es lo primero que hacen: levantar el cadáver.

 

CÉSAR: ¿Por qué? Porque allí ya recoges una serie de datos, de examen externo del propio cadáver, de qué es lo que ha podido pasar. Ya te llevas una primera impresión. Posteriormente, cuando el cadáver se traslada a la sala de autopsias, comienza lo que la gente conocemos todos y no más si no trabajamos de ello, en lo que sería la propia autopsia, que es un examen externo del cadáver primero, pues para ver si hay lesiones, si hay marcas, si hay lesión, heridas, características, pues las lesiones por arma blanca, lesiones por arma de fuego, pues tienes que realizar un examen externo, pues para ver los orificios que hay, las heridas propiamente dichas y luego se realiza lo que es ya la propia autopsia interna que es la apertura del cadáver. 

 

MAR: El cadáver se abre por tres cavidades.

 

CÉSAR: Son la cavidad torácica, la cavidad abdominal, más o menos en un mismo tiempo, para poder visualizar bien pues los órganos internos. En la cavidad torácica ver el corazón, los pulmones… Ver las costillas, que no haya ninguna fractura. Ver qué posibles lesiones hay en el corazón, en los pulmones, en la tráquea, en el esófago cuando empieza porque tiene su origen en el tórax. Apertura abdominal… Puedes estudiar los órganos abdominales, riñones, hígado, bazo e intestino grueso, delgado, etcétera. 

Y por último, la cavidad craneal. Se trata de abrir el cráneo y estudiar el aspecto externo del pues del cerebro, de las meninges y de las estructuras óseas que estarían debajo del cerebro, por si hay algún tipo de fractura, etcétera. 

 

MAR: La medicina forense sigue siendo bastante desconocida.

Y muchas veces tenemos ideas equivocadas por lo que vemos en las películas. 

 

CÉSAR: Lo típico, ¿no? Cuando te comparan. Ay, qué bien. 

Yo quiero ser forense porque veo CSI. Bueno, el CSI lo que explica es lo que aquí llamaríamos la policía científica. 

Con un médico forense en sí mismo poco tiene o nada que ver. Yo soy el médico forense, pues soy el señor que va con el bastón, que van todos a buscarle a la sala donde están los cadáveres. Ese es el trabajo. Nosotros sí que asistimos a los levantamientos y los podemos dirigir, pero luego hay una serie de procedimientos de toma de muestras, que es lo que hace la policía científica. Nosotros solo estamos mientras esté el cadáver. Una que el cadáver se levanta, o sea, levantar el cadáver es trasladarlo, ¿no? Levantarlo, realmente. En la escena del crimen pues ya se encarga la policía. Es lo que vemos en el CSI y nosotros nos vamos ahora a la sala de autopsia. No tenemos ningún tipo de glamour, pero bueno, tampoco somos como sale comiéndonos un bocadillo con el muerto al lado, un pie en un sitio y un vaso con un encéfalo dentro con formol. Eso tampoco. Ya hace 40 o 50 años, probablemente. Pero en la actualidad no. Intentamos ser lo más parecido a pues ya te he dicho, un quirófano con muertos, evidentemente, pero… En cuanto a los efectos especiales, sé que son muy difíciles de… Por lo menos lo que he leído, ¿no? Que siempre la sangre es muy difícil de conseguir. 

 

MAR: Las películas estadounidenses y británicas también nos despistan porque muestran un sistema judicial y un sistema policial distinto al europeo. 

Por ejemplo, en el cine norteamericano, vemos que todos trabajan a las órdenes de la Fiscalía de la Policía.

 

CÉSAR: Aquí no, aquí nosotros trabajamos a las órdenes de los jueces. Es decir, sí que somos un cuerpo de funcionarios. Tenemos nuestra oposición y solo tenemos que rendir organizativamente. Estamos organizados en los institutos de medicina legal, trabajamos a lo que nos indiquen los jueces. Pero siempre aplicando el método científico. Nos da igual lo que creamos que haya pasado o que haya podido pasar, sino que se tiene que basar siempre todo en pruebas y en los exámenes que hacemos. 

 

FINAL TEATRAL POLLO VARELA    

 

MAR: Es probable que Higinia Balaguer no hubiera acabado tan mal si en el juicio hubieran sido más rigurosos con las pruebas y hubieran escuchado más a los científicos.

El 19 de julio de 1890 Higinia murió en la última ejecución pública a garrote vil que se hizo en Madrid

El pollo Varela salió limpio de aquel juicio. Pero pronto volvió a los periódicos. 

En la madrugada del 4 de mayo de 1893 una mujer cayó por el balcón de una casa de la calle Carretas. 

Era la amante del Varelita.

El hijo de la marquesa contó que aquella noche habían regañado en el cafetín La Taurina. Y al volver a casa, en un arrebato de celos, ella se tiró por la ventana.

 

CORO: Ventana… ventana…

 

MAR: Pero los médicos forenses dijeron que aquella mujer, Antonia López Piñeiro, no había muerto al estrellarse contra el suelo.

Había muerto estrangulada antes de que alguien la tirara por la ventana. 

Esta vez el pollo Varela no pudo escabullirse de la justicia y acabó encerrado en un presidio de Ceuta.

 

FINAL TEATRAL POLLO VARELA    

 

ANDREU: La próxima semana estrenamos nueva función.

¡Vengan y escuchen un nuevo crimen terrorífico!

Con un cura, un obispo y una cuestión: ¿está loco o no?

Les esperamos para asistir juntos al crimen…

del cura Galeote…

Una autopsia no es cualquier cosa

Fue una noche de mucho calor, como las de hoy, pero hace ya algún tiempo: en 1888.

La calle Fuencarral de Madrid aún no estaba llena de tiendas de esmaltes de uñas y ropa deportiva. También se estaba gentrificando, como hoy, pero de otra manera. Donde antes había un lugar infecto llamado la Posada del Huevo, en 1888 acababan de construir un edificio de viviendas de lujo.

Y una noche de principios de julio, una de esas casas ardió.
Empezaron las pesquisas y la cosa olía a chamusquina.

¿Quién mató a la marquesa? ¿La criada que había entrado a trabajar hacía solo cinco días? ¿Algún desalmado que quería robar? ¿O el mismísimo hijo de la marquesa, ese sinvergüenza al que llamaban «Pollo Varela»?

De todo esto va el CAPÍTULO 2 de la nueva serie CRÍMENES. EL MUSICAL.

Y también nos asomamos a la ciencia forense para conocerla mejor. Y para conocerla de verdad, porque los forenses dicen que en Dexter, CSI o Mindhunter se pasa muy bien, pero hay mucho bluf.

crimen de fuencarral

Y aquí puedes ver cómo los dibujaron entonces

dibujos crimen de fuencarral

El protagonista

En el segundo capítulo de CRÍMENES. EL MUSICAL, César Correas te explica qué es la medicina forense y dice cosas como esta:

«Nosotros asistimos a los levantamientos de cadáveres y los podemos dirigir, pero en la escena del crimen ya se encarga la policía. Es lo que vemos en el CSI. Nosotros nos vamos a la sala de autopsia. No tenemos ningún tipo de glamour. Pero, bueno, tampoco somos como eso que sale en las películas, comiéndonos un bocadillo con el muerto al lado. Un pie en un sitio y un vaso con un encéfalo dentro con formol. En la actualidad intentamos ser lo más parecido a un quirófano con muertos».

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