El Extraordinario
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T1 E4.

El Sacamantecas

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46:35 min

T1 E4.

El Sacamantecas

Aparece un riñón en una tomatera. Al lado hay un cadáver de una mujer. La han abierto en canal y le han arrancado las tripas. Este crimen lleva a descubrir por fin al asesino de unas 13 mujeres a las que robó, violó y descuartizó. El autor es un labrador de Vitoria que se adelantó varios años a Jack el destripador. Un asesino en serie que mataba por robar y por furor sexual. Aunque, para despistar, le sacaba las tripas a sus víctimas. Este asesino en serie que causó el horror en el norte de España a finales del XIX, Juan Díaz de Garayo, dijo: “Así pensarían que lo hacía un sacamantecas y no yo”.

Por
  • Mar Abad
28.06.2021
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    CRÍMENES. EL MUSICAL

CAPÍTULO 4: EL SACAMANTECAS DE VITORIA

 

ANDREU: Señoras y señores,

Bienvenidos a un nuevo crimen.

Y en esta ocasión agárrense bien las tripas.

Mi nombre es Andreu Quesada y hoy les llevaré a uno de los crímenes más repugnantes del siglo XIX.

La periodista Mar Abad les conducirá por el momento de la tragedia, los detalles de la autopsia y el revuelo que se armó por la fiereza del asesino.

En las voces de los actores escucharán al monstruoso criminal, a    una de las víctimas, al forense, al juez, al llavero de la cárcel y a algunos cronistas. 

Todo lo que les contamos es información de las sentencias judiciales, prensa de la época y el famoso libro que reunió los detalles del caso.

Después del entreacto, tendrán con ustedes la voz de la ciencia.

Una reconocida criminóloga les hablará de psicópatas, narcisistas y de las mujeres que se enamoran de asesinos en serie.

¡Empieza la función!

 

APERTURA ACTO 1: EL ASESINATO

 

MAR: Hay un poco de niebla en el monte de Arriaga.

La hierba está húmeda y hace un poco de rasca… Aunque aún no ha acabado el verano. 

Es el 8 de septiembre de 1879. Y serán, más o menos, las cuatro de la tarde.

Una mujer camina por el monte hacia la aldea de Nafarrate. 

Ha pasado unos días en la feria de Vitoria y ahora vuelve a su casa.

Encima de la cabeza lleva una cesta con atún en escabeche y un panecillo francés.

 

COROS: Panecillo francés… panecillo francés…

 

MAR: De pronto ve aparecer a un hombre…

 

ZURRUMBÓN: Ejem, Ejem…

 

MAR: Y este hombre, que no conoce de nada, empieza a andar a su lado. 

 

ZURRUMBÓN: Buenas tardes, señora.

 

MANUELA: Buenas tardes.

 

ZURRUMBÓN: Está la tarde regular. Parece que va a llover.

 

MANUELA: Pues sí, eso parece.

 

MAR: La lluvia aprieta y la mujer se cobija bajo un árbol. El hombre la sigue y se sienta a su lado.

 

MANUELA: ¿Y qué hace usted por aquí? 

 

ZURRUMBÓN: Se me ha escapado una yegua, la muy sinvergüenza, y la estoy buscando, a ver si la encuentro. 

 

MANUELA: Vaya por dios. Pues yo no he visto nada. Llevo un rato andando y no me he cruzado con ninguna yegua, ni con un caballo ni con na.

 

MAR: Hablan un poco más, de nada en particular, y de pronto, el hombre le pide que le dé el dinero que lleva encima.

 

MANUELA: Pero, hombre, qué está usted diciendo. Si no llevo un real.

 

MAR: ¡Menudo cara dura! La mujer se aparta de su lado. Se levanta para irse… y entonces, el hombre se abalanza sobre ella como una fiera. La tira al suelo, le arranca el delantal y se lo lía alrededor del cuello. Empieza a apretar. ¡A apretar a lo bestia…!

…hasta que la mujer se queda inconsciente.

El hombre la arrastra hasta otro árbol y le quita todas las ropas.

Busca dinero por cualquier refajo. 

La mujer no ha mentido. No lleva una mísera moneda. 

¡Y sigue respirando! ¡Está inconsciente, pero sigue viva!

 

ZURRUMBÓN: Joer, no lleva un real…

Entonces el hombre saca una navaja, y le da unas puñaladas. 

Y una, y dos, y una, dos, tres.

 

MAR: Ahora va al abdomen. Le clava la faca y le hace una raja enorme.

Le levanta la carne y mete la mano en el vientre.

Le saca las tripas. Escarba un poco más y le arranca un riñón.

El hombre coge la ropa de la mujer y se limpia las manos con ella.

Después la arroja encima del cadáver… y se acerca a ver qué hay en la cesta.

Parece que este crimen brutal no quita el hambre al desgraciado.

Ve el panecillo francés, tasado en cuatro cuartos, y lo coge.

Le pega un bocado y echa a andar.

Ahora el vil asesino va hacia la aldea de Arriaga comiéndose el panecillo francés. 

 

ZURRUMBON:          ¡Mmmmmm! Cojonudo!

 

CIERRE ACTO 1: EL ASESINATO 

☠☠☠

 

APERTURA ACTO 2: HALLAZGO Y AUTOPSIA

 

MAR: Ese mismo día alguien avisa a la policía de que una mujer ha desaparecido. Se llama Manuela Audicana, tiene 52 años y es molinera.

 

COROS: Molinera… Molinera…

 

MAR: La policía va a rastrear los alrededores de Vitoria, y a su paso por el monte de Arriaga…

 

POLICÍA: Coño, ¡qué es eso! ¡Venid a ver!

 

MAR: Entre unas zarzas, hay un cadáver.

 

POLICÍA: Dios mío lo que hay aquí, Dios mío!

 

MAR: Es una mujer abierta en canal. 

A cuatro pasos hay una cesta de comida con atún en escabeche, y un poco más lejos, ven una tomatera. Y entre los tomates… ¡Por dios! ¡Ahí tiró el riñón el muy mamón! 

 

COROS: Riñón… riñón… 

 

MAR: La autopsia es un desmadre. Los forenses ven que…

 

FORENSE: Hay varias excoriaciones en la piel.

 

SUSURROS: Irritaciones cutáneas.

 

FORENSE: Presenta una extensa herida desde la sínfisis pubiana hasta el apéndice xifoides. 

 

SUSURROS: Desde la pelvis hasta el esternón.

 

FORENSE: Le han rajado todos los tejidos de la pared anterior del vientre y le han atravesado la cara superior del hígado. 

Le han arrancado el riñón izquierdo de forma muy violenta.

 

SUSURROS: My God!

 

FORENSE: Tiene otra lesión inmediata al ombligo. 

Y otra en el sexto espacio intercostal, a dos centímetros del borde del esternón, que dividió las paredes del tórax, el pericardio y el vértice del corazón.

Esta incisión penetró en su ventrículo derecho hasta llegar al tabique interventricular, y le causó una hemorragia enorme, suficiente para causar la muerte casi instantánea.

 

SUSURROS: Una puñalada en el corazón.

 

FORENSE: Estas tres lesiones eran incisas y causadas con instrumento punzante y cortante. 

 

SUSURROS: Una navaja.

 

MAR: Hace años que en los alrededores de Vitoria ocurren crímenes similares. Ya han aparecido varias mujeres estranguladas, apuñaladas, violadas y con las tripas fuera. 

En los pueblos de la zona llevan tiempo hablando de un monstruo que habita el lugar. Pero nadie sabe quién es ese maldito, ni por qué mata. Lo único que saben seguro es que arranca los intestinos a sus víctimas y por eso lo llaman “el Sacamantecas”.

 

COROS: Sacamantecas… sacamantecas…

 

MAR: Dicen que hay hombres que matan a mujeres y a niños para sacarles las mantecas.

 

SUSURROS: El tejido adiposo, la grasa, la chicha…

 

MAR: …para hacer ungüentos curativos y pociones mágicas que curan a los enfermos. Por eso a este desalmado que arranca tripas le han puesto este nombre. 

Y ya es desesperante. Desde 1870 han aparecido una docena de mujeres muertas y todas tienen los intestinos fuera.

 

MAR: Pero hay un alguacil, el Sr. Pinedo, que tiene sus sospechas.

Las pocas víctimas que han podido escapar de las garras de ese salvaje lo describen con unos rasgos parecidos a los de un hombre conocido en Vitoria como “el Zurrumbón”.

 

COROS: Zurrumbón… Zurrumbón…

 

MAR: El Sr. Pinedo sale a buscarlo y cuando lo ve en la calle, se lanza a por él y lo detiene. La gente se asusta. ¿Qué está pasando? Y el Sr. Pinedo suelta a voz en grito:

 

SR. PINEDO: ¡Es el Sacamantecas! ¡Es el Sacamantecas!

 

MAR: Qué horror. A los que pasan por ahí se les ponen los pelos de punta.

Y el Sr. Pinedo lo agarra por la solapa y lo lleva a las autoridades.

Empiezan a preguntarle y el Zurrumbón no suelta prenda.

Pero el juez que lo interroga está convencido de que él es el asesino y manda que lo encierren en la Cárcel Modelo de Vitoria hasta el día del juicio.

 

COROS: ¡A la Cárcel Modelo!… ¡A la Cárcel Modelo!…

 

CIERRE ACTO 2: HALLAZGO Y AUTOPSIA

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APERTURA ACTO 3: EL MALDITO DESDICHADO Y EL JUICIO

 

MAR: El Zurrumbón está en la cárcel a la espera del juicio.

Pero… ¿quién es este hombre al que acusan de las monstruosidades más atroces que podamos imaginar?

 

COROS: Monstruosidad… Monstruosidad…

 

MAR: Es un hombre llamado Juan Díaz de Garayo y Ruíz de Argandoña.

 

COROS: Garayo… Garayo…

 

MAR: Es un labrador analfabeto de unos cincuenta y muchos años que vive en Álava. Se ha casado cuatro veces y ha tenido cinco hijos, aunque solo sobrevivieron tres. 

Lo llaman el Zurrumbón porque a su primera mujer la llamaban la Zurrumbona. 

 

COROS: Zurrumbona… Zurrumbona…

 

MAR: De ahí le viene el nombre.

Y dicen que ese fue su único matrimonio feliz. Los demás han sido un desastre.

El cronista Ricardo Becerro de Bengoa describe así al Zurrumbón:

 

CRONISTA: Es un tipo vulgar y ordinario, de regular estatura, de ceñudo y repulsivo aspecto. Viste como los braceros pobres del campo: boina azul vieja y mugrienta, chaqueta remendada de color oscuro y pantalón de percal.

 

MAR: De guapura, el Zurrumbón anda también bastante horrible:

 

CRONISTA: Su rostro no tiene nada de simpático. 

La frente es corta y angosta. Y está marcada por una profunda cicatriz.

Bajo sus pobladas y ceñudas cejas apenas se aciertan a distinguir unos ojos pequeños y profundos. Y el ojo derecho es bizco.

La cima de su cabeza es semicalva y está mal cubierta por largos y enredados mechones de pelo. 

 

MAR: Y ahora vamos con su carácter:

 

CRONISTA: Es egoísta, agarrado, escéptico en materia de ilusiones y muy inclinado por su robusta naturaleza de goces materiales.

 

COROS: Gozar… gozar…

 

MAR: El cronista se va soltando y pronto concreta a qué se refiere con ese eufemismo de “goces materiales”.

 

CRONISTA: Vino y asquerosos placeres.

 

SUSURROS: Prostitución… Eres un putero, Zurrumbón…

 

MAR: El Zurrurmbón sigue en la cárcel sin soltar palabra.

Y el alcaide de la Cárcel Modelo de Vitoria le dice que es mejor que confiese ya.

Don José Fresco, un verdadero modelo de orden, aseo y corrección, siempre ha sido para sus presos un severo pero cariñoso guardián.

 

COROS: Un tierno y amoroso guardián…

 

MAR: Pasan los días y le insiste al Zurrumbón. Que confiese, que lo cuente todo, ¡por el bien de su alma! ¡Dios lo perdonará!

 

MAR: Y parece que el Zurrumbón se ablanda porque empieza a soltar estos suspiritos:

 

ZURRUMBÓN: ¡Ay, Dios mío!

 

MAR: Y otro más…

 

ZURRUMBÓN: ¡Ay, Dios mío!

 

MAR: Y así hasta que hoy, por fin, el Zurrumbón desembucha.

Esta tarde empieza a hablarle al llavero de la cárcel don Juan Giménez. Y Giménez lo apunta todo con un lápiz. Y pide que corran a avisar al señor alcaide. Y el señor alcaide se presenta en la cárcel a las nueve de la noche. Da igual la hora que sea. Hay que aprovechar. Y va a ver al Zurrumbón, acompañado de unos escribas. Y Zurrumbón habla. Y ellos apuntan. Y ahí empieza el relato de un crimen despiadado. 

Ahora solo queda que lo cuente ante el juez…

 

COROS: Desembucha, Zurrumbón… Desembucha, Zurrumbón…

 

MAR: Empieza la vista oral.

Juan Díaz de Garayo es juzgado por dos crímenes: el de la molinera

Manuela AUDI-CANA y el de una joven de 25 años, violada, estrangulada y apuñalada.

El Zurrumbón confiesa que ha sido él.

 

COROS: Ha sido él… ha sido él…

 

MAR: Aunque todos están convencidos de que ha matado a más de unadocena de mujeres. Pero no lo pueden juzgar por ello, porque no tienen pruebas. 

El Zurrumbón confiesa que mata por robar y por frenesí sexual. 

¿Entonces?… ¿lo de las tripas? ¿Por qué les arranca los intestinos y el hígado y los riñones y los tira por ahí?

 

ZURRUMBÓN: Pues porque todos dicen que El Sacamantecas es el que hace estas cosas. Yo quería que todos pensaran que lo había hecho él y no yo, que no soy más que un labrador. 

 

SUSURROS: ¡Joder con el Zurrumbón! Está en todo el miserable.

 

CIERRE ACTO 3: EL MALDITO DESDICHADO Y EL JUICIO

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APERTURA ACTO 4: LA PENA DE  MUERTE Y LA CARNE EN GUISO

 

MAR: En otoño de 1880 se publican las sentencias de las dos causas que hay abiertas contra Juan Díaz de Garayo. Una por el robo y asesinato de Manuela Audicana, la mujer del panecillo francés, y otra por la violación y asesinato de la joven María Dolores García de Cortázar.

Las dos sentencias lo condenan a un mismo destino:

 

VOZ: ¡Pena de muerte en garrote vil!

 

MAR: Y ahora hay que decírselo a él. 

 

LLAVERO: Zurrumbón, ¡qué pasa, hombre! Vengo a leerle las sentencias.

A ver… 

 

LLAVERO: Considerando que los hechos probados de que Juan Díaz de Garayo, después de haber conversado, tranquilamente con Manuela Audicana, la atacó de repente, sujetándola por el cuello con un delantal arrollado…

 

SUSURROS: Bis… bis… bis…

 

LLAVERO: …condenamos a la pena de muerte a Juan Díaz de Garayo y Ruíz de Argandoña, alias Zurrumbón.

 

MAR: El Zurrumbón está impasible.

Está sereno y entero.

Con toda la tranquilidad del mundo, pide a los procuradores ahí presentes que firmen por él. Él no puede hacerlo porque no sabe leer ni escribir.

Los procuradores firman y salen de la celda.

Y antes de que el llavero Giménez desaparezca por el pasillo, el Zurrumbón se asoma por las rejas de su celda y dice:

 

ZURRUMBÓN: Pst… Llavero Giménez, ¿puede hacerme usted un favor?

 

LLAVERO: Qué quiere, Zurrumbón.

 

ZURRUMBÓN: Hoy es día de mercado y de seguro que en la plaza hay comidas preparadas. Le agradecería mucho si me pudiera traer un buen plato de carne en guisado.

 

LLAVERO: ¿Pero tiene usted ganas de comer después de lo que le acaban de decir? Si a las once de la mañana se comió usted su rancho entero, tan bueno y abundante como siempre.

 

ZURRUMBÓN: Tráigame usted un plato de carne en guisado, hombre…

 

LLAVERO: ¿De verdad que quiere carne en guisado?

 

ZURRUMBÓN: Quiero comer carne. Se lo suplico.

 

MAR:   El alcaide de la cárcel también se queda estupefacto. 

Ni una pena de muerte le cierra el estómago al hombre.

Qué temple tiene.

Y ahí que va el llavero a por la carne en guisado.

Y cuando se la da al Zurrumbón…

 

ZURRUMBÓN: ¡Joer, esto está de muerte!

 

MAR: …come con desesperación.

Y pide una libra de pan para mojar las sopas.

 

ZURRUMBÓN: ¡Mmmmmmm! Joer, qué cosa… Mmmmm…

 

MAR: Aunque… un momento… el garrote vil no está tan claro.

Han recurrido las dos sentencias y hay que esperar el fallo final. 

Mientras tanto, en la cárcel, el Zurrumbón aprende a leer, aunque solo las letras grandes. La presbicia le esconde las pequeñas.

Y dicen que es mañoso. Después de informarle de su condena a muerte, el barbero no lo afeitó más. Temían que Zurrumbón, en un arrebato de cabreo, le quitara la navaja y matara a alguien.

Entonces le creció una barba enorme y un día, cuando fueron a llevarle la comida, ya no la tenía. Estaba terso como un pimpollo.

 

LLAVERO: ¡Zurrumbón! ¿Pero qué has hecho con tu barba?

 

MAR: El Zurrumbón sacó un fósforo de una caja de cerillas, lo encendió, se lo pasó por la piel del rostro y dijo:

 

ZURRUMBÓN: Mira, me he afeitado así. Quemándome la barba con cerillas. 

 

MAR: En la primavera de 1881 llega el fallo decisivo.

Los dos recursos de casación no han cambiado su destino.

Las dos sentencias confirman que Juan Díaz de Garayo sea ajusticiado en la cárcel del Polvorín Viejo de Vitoria, a garrote vil.

 

MAR: Y el periódico El Fígaro dice:

 

PERIÓDICO: El Sacamantecas, a quien llamamos el otro día uno de nuestros criminales más distinguidos, ha sido al fin condenado a muerte. 

Ni una palabra más sobre este desdichado.

 

MAR: Es el día de la ejecución y en los alrededores de la cárcel del Polvorín Viejo de Vitoria no cabe un alfiler. La gente se apiña, se empuja, se pisan para ver cómo van a aplastar el cuello del Sacamantecas.

Es tal el mogollón, que tienen que venir los piquetes de infantería y de caballería a poner orden.

Y lo que ocurre entonces… está en un romance de ciego que alguien ha escrito, y que vende por dos céntimos, en un cuadernito de literatura del cordel. 

En sus últimos versos dice:

 

Hoy, once de mayo, 

De mil ochocientos ochenta y uno,

Agarrotan a Garayo,

Ya sin remedio alguno.

Actuará como verdugo

Gregorio Mayoral Sendino

Que es de la audiencia de Burgos

Un ejecutor muy fino (…).

Mas debo acabarlo bien,

Pues es costumbre muy vieja

Sacar lección del romance

Y aprender su moraleja.

Amigo que esto lees,

Camina por recta senda,

Si no quieres terminar

Como este sacamantecas.

Recuerda pues el refrán,

Para evitar igual suerte:

«A hierro acaba muriendo (…)

Quien a hierro da la muerte».

(…)

Redoblan ya los tambores,

El verdugo presto está

Traen escoltado a Garayo

La ejecución   va a empezar.

 

CIERRE ACTO 4: LA PENA DE  MUERTE Y LA CARNE EN GUISO

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APERTURA ACTO 5: ENTREVISTA A PAZ VELASCO

 

ANDREU: Por respeto a los muertos, les contamos los crímenes en las palabras literales de las sentencias judiciales y los documentos históricos.

Por respeto a los vivos, la criminóloga entrevistada hablará en sus propias palabras.

 

MAR: Dejamos al Sacamantecas en el siglo XIX y nos vamos con una criminóloga actual. Hoy está con nosotros Paz Velasco de la Fuente:  una mujer de rasgos suaves y melena rubia, que lleva muchos años estudiando crímenes violentos.

Paz Velasco es jurista especializada en personalidad PSICO-PÁTICA, y autora de los libros Homo Criminalis y Criminalmente. Y también del pódcast que lleva el mismo nombre: Criminalmente.

A Paz Velasco el caso del Sacamantecas le asombra por su relación con Jack el destripador. Y por algo muy llamativo…

 

PAZ: A mí el sacamantecas, suena raro lo que voy a decir, pero pero me fascina. Em sacamantecas asesinó, eh bastantes años antes que Jack el Destripador. Jack el Destripador era del año 1888, el Sacamantecas en 1870 ya estaba allado de 1860 70 ya había asesinado. Es decir, es verdad que a veces a Sacamantecas se le llama Jack Jack Destripador de Vitoria, cuando realmente a Jack el Destripador habría que llamarle eh El Sacamantecas londinense, porque primero fue el Sacamantecas y luego fue Jack el Destripador. 

 

MAR: Había ahí un paralelismo muy curioso…

 

PAZ: Es muy interesante de analizar cómo estos dos sujetos, asesinos en serie de mujeres, además con unas similitudes en el modus operandi y a la hora de cometer determinadas actos post mortem en sus víctimas, nunca llegaron a conocerse. Uno es de España, otro de Gran Bretaña. La cantidad de características que hay que se asemejan. Pero es increíble. Es increíble que sin conocerse el sean tan parecidos. 

 

MAR: Actuaban de una forma muy similar. Lo que más cambiaba era el escenario del crimen.

 

PAZ: Algunas de las diferencias fundamentales entre entre Juan Díaz Ruiz de Garayo y Jack el Destripador es que uno es un asesino urbano y otro es un asesino rural. Nuestros asesinos hasta muy bien entrados ya los años 40 o 50 en España eran todos rurales. 

 

MAR: Y el paso a la ciudad, y sobre todo a las grandes ciudades, se lo ha puesto más fácil para cometer sus crímenes.

 

PAZ: El del asesino en serie del siglo XXI se mimetiza. Vive en las grandes urbes, está perdido entre nosotros, tiene una fachada compensatoria absoluta. Jamás sabríamos identificar a un asesino en serie en el siglo XXI por su su manera externa de expresarse, de vestirse, su trabajo, su manera de actuar. Vivimos en una sociedad ahora donde, digamos, tienen la oportunidad de camuflarse y no solo se camuflan en nuestra sociedad, también se camuflan en esa realidad virtual y en ese mundo virtual que es internet. 

 

MAR: Y eso añade un espacio más donde cometer crímenes. 

 

PAZ: El siglo XXI está está bañado de casos de asesinos en serie que han buscado sus víctimas en la red. 

Y lo que hacen es que son e digamos, no más difíciles de atrapar, porque eso es más sencillo (ahora veremos por qué) pero sí más difíciles de identificar. En el caso, por ejemplo, de Jack el Destripador o el Sacamantecas, resulta que cuando se hacían estos perfiles había como unas características físicas y unas características sociales, ambientales que parecía que definían al asesino. Hoy, hablar de características geográficas, sociales, ambientales de un asesino en serie es muchísimo más difícil. ¿Por qué? Porque están totalmente integrados en nuestra sociedad. No estamos hablando de vagabundos. No estamos hablando de personas que tengan una patología determinada. El último asesino en serie que ha salido a la palestra en Estados Unidos, y que el FBI ha confirmado que es el más prolífico de Norteamérica, es Samuel Little, que ha muerto en prisión hace unos meses. Noventa y tres mujeres, todas ellas dedicadas a a a la venta de sexo. Nadie sabía quién era Samuel Little si no llega a ser porque él dice soy yo. No hubieran encontrado los cadáveres de sus víctimas si él no hubiera hecho esas reproducciones tan magníficas que ha hecho dibujando, recordando a cada una de sus víctimas y así las han podido identificar como personas desaparecidas. Es decir, Samuel Little ha estado durante años y años oculto en la sociedad, oculto entre nosotros, trabajando con sus amigos, con sus familiares y además matando a mujeres.  

 

MAR: Antes las pintas delataban con más facilidad.

 

PAZ: La diferencia entre los asesinos del siglo 17, 18, 19 y las de ahora es que antes se podía hacer un perfil desde el punto de vista geográfico, ambiental, social. Ahora un asesino en serie cuando sale en televisión, si lo han descubierto, resulta que diremos pero si este señor era absolutamente normal, el profesor de universidad, banquero e periodista, escritor. Es decir, eh, yo cuando analizo bien bien algunas biografías de asesinos en serie que han matado a muchísimas mujeres como Peter Sutcliffe en Gran Bretaña, era un ser anodino. Era un sujeto que nada más y nada menos que lo llevaron a interrogar a comisaría cuatro veces. Y las cuatro veces salió por su propio pie de comisaría porque no daba el perfil de asesino. Entonces, ojo con dar el perfil de asesino o no, porque hoy en día tenemos la capacidad y en muchísimos aspectos de poder mimetizarnos hasta el punto de de que no sepan que somos o asesinos o psicópatas integrados si no sabemos reconocerlos. Es decir, la evolución de la sociedad ha hecho que evolucione el asesino, que se perfeccione. Y aunque evidentemente los investigadores también han evolucionado y se han perfeccionado, siempre van un paso por delante, porque si no fueran un paso por delante, no habría asesinos, no habría delincuencia. 

 

MAR: La criminología es una ciencia reciente. El propio término, criminología, se acuñó a finales del siglo XIX. Y Paz Velasco explica qué es. 

 

PAZ: La criminología es una ciencia social que se encarga de contestar una de las preguntas para la que aún no tenemos respuesta completa al cien por cien y es ¿por qué se llevan a cabo determinados delitos? ¿Por qué hay personas que cruzan ese límite y terminan asesinando a sangre fría?

 

MAR: ¿Y en qué consiste el trabajo del criminólogo?

 

PAZ: El criminólogo lo que hace es cogiendo estos cuatro xel  esos cuatro elementos es investigar la delincuencia y el crimen desde un punto de vista objetivo y real. ¿Cuánta delincuencia hay? ¿Qué tipo de delincuencia es la más frecuente, por ejemplo, en nuestro país? ¿Qué supone ahora, o qué tasa supone el índice de ciberdelincuencia en nuestro derecho en nuestro derecho penal y qué sanciones se imponen y qué cantidad de delincuencia hay? De modo que la función última del criminólogo no solo es averiguar el por qué, sino prevenir nuevos delitos. 

Es decir, estudiar la delincuencia desde diferentes puntos de vista para poder mostrar a la sociedad una lectura real de la delincuencia de cada país.

 

MAR: Los criminólogos pueden trabajar en campos muy distintos.

 

PAZ: Hay criminólogos que trabajan dentro de de despachos de abogados llevando a cabo y ayudando para hacer informes criminológicos para presentar y defender después en sala. Tenemos criminólogos que trabajan dentro de centros penitenciarios. Tenemos criminólogos que trabajan en la seguridad privada. Ya tenemos a unos criminólogos en nuestro país que trabajan directamente en la prevención de la ciberdelincuencia. 

 

MAR: Paz Velasco es criminóloga y divulgadora de esta ciencia. En los últimos años se ha especializado en delincuencia femenina, pero a lo largo de su carrera como abogada y criminóloga, ha trabajado con muchos perfiles criminales. Uno de ellos: el psicópata. 

 

PAZ: Tenemos la tendencia, y es muy errónea, de mitificar al psicópata y además a vincular la palabra psicópata con asesino en serie. Ni todos los psicópatas son asesinos, ni todos los asesinos son psicópatas. Un psicópata es un sujeto que tiene un trastorno de personalidad, e exactamente se llama trastorno antisocial de la personalidad, y la psicopatía es una forma de ser. Es una forma de ser que abarca dos ámbitos: el ámbito interpersonal (cómo me relaciono con otras personas) y el ámbito emocional (qué siento por otras personas). En el caso del psicópata, estamos ante un sujeto con tres características fundamentales. 

 

RECURSO: Una.

 

PAZ: La principal, en la que todo el mundo conoce y que se demuestra mademás siempre. Eh? Eh? Bueno, pues a través de sus actos, es esa falta de empatía. La falta de empatía lo que le impide, eh Bueno, pues poder ponerse no solo en el lugar de otra persona, sino que puede llevar a cabo cualquier tipo de conducta para obtener un fin, sus propios fines, sus propios objetivos, sin importarle en absoluto cómo vaya a sentirse esa persona. 

 

RECURSO: Dos.

 

PAZ: La segunda característica es el sujeto de este sujeto es que va a vulnerar de modo constante los derechos de los demás. Él quiere algo: lo voy a conseguir, me da exactamente igual cuáles sean tus derechos, cómo te sientas o si tengo que pisarte para conseguirlo.

 

RECURSO: Tres.

 

PAZ: Y la tercera gran característica de estos sujetos es que son encantadores de serpientes, son manipuladores, son encantadores, tienen una capacidad de envolver a las personas que les rodean. E De una manera, pues digamos, muy sutil, son muy locuaces, son personas que siempre caen bien, se inventan unas historias increíbles que ellos mismos se creen simplemente para convencer a otros. Es decir, son sujetos que saben manipular a su entorno para conseguir lo que quieren. 

 

MAR: Pero la psicopatía es extensa y variada. 

Hay muchos tipos de psicópatas. 

 

PAZ: Dentro de estos rasgos de psicopatía tenemos a los asesinos en serie, tenemos asesinos múltiples, tenemos homicidas sádicos, tenemos agresores sexuales, pero los peligrosos, porque en número y en cantidad son muchísimo más importantes, son estos psicópatas socializados que están entre nosotros: compañeros de trabajo, parejas, amigos, profesores de universidad, en distintas profesiones, y son lo que se denomina el psicópata integrado, psicópata socializado, porque son estas personas que alcanzan también sus objetivos, incluso el liderazgo del éxito, como ocurre con los psicópatas corporativos, sin utilizar en ningún momento la violencia. Es decir, son sujetos que parasitan a su entorno. Mienten, manipulan, seducen hasta conseguir lo que quieren. En el caso de los psicópatas criminales, lo carran a con lo que arrasan y lo que se llevan son las vidas de sus víctimas. En el caso de los psicópatas integrados, pueden vaciarte la cuenta corriente. Pueden destrozarte el corazón. Pueden llevar a la ruina a un país. Pueden estafar a millones de personas. Pueden ser los líderes de una secta, es decir, son sujetos que dentro de su posición de poder y dentro de una posición normalmente muy importante a nivel profesional, pues llevan a cabo una serie de conductas que minan a todo su entorno, llegando al liderazgo, pero sin que haya ni una sola conducta violenta. Utilizan otras muchas conductas. 

 

MAR: Paz Velasco tiene una definición rotunda para el psicópata.

 

PAZ: El psicópata es el peor depredador del planeta. Es un parásito. Es una persona que consigue vaciar a otras personas por dentro. Y no solo las cuentas corrientes a nivel material, sino a nivel emocional. EM El número de psicópatas criminales que hay es ínfimo, la gran mayoría de ellos están cumpliendo condena, excepto aquellos que aún no han sido localizados, porque a lo mejor aún no han sido detenidos. Pero si hablamos de los psicópatas integrados, de los psicópatas emocionales, de los psicópatas corporativos, estaríamos hablando de que más de un 6 por ciento de la población mundial tiene este tipo de rasgos para poder alcanzar sus metas. 

 

MAR: La criminóloga enfatiza que ser psicópata no es un trastorno mental; es un trastorno de la personalidad. Un psicópata…

 

PAZ: Tiene una serie de rasgos que te hace actuar en tu entorno, en tu profesión, con tu pareja, con tus amigos, en tu propia vida, de una manera que estás engañando constantemente a las personas que tienes alrededor. 

El psicópata lo que tiene y además lo tiene muy bien asimilado y la maneja muy bien, es una empatía cognitiva. El sabe lo que es hacer el bien, lo que es hacer el mal, lo que es la felicidad, lo que es la tristeza a nivel cognitivo. Sabe que cuando llora va le van a prestar atención. Sabe que cuando una persona dice te quiero va a recibir algo a cambio. Afecto o lo que él necesite. Pero cuando llega el campo de la afectividad. Por eso he hablado de dos bifurcaciones dentro del psicópata. A nivel interpersonal y a nivel emocional. Resulta que el psicópata no es capaz de sentir esas emociones. Las conoce. Sabe cuáles son cognitivamente. Él sabe lo que es la felicidad, la tristeza y el amor, pero las conoce a nivel cognitivo, no a nivel emocional, porque no puede. No tiene la capacidad de sentir y la incapacidad, esa incapacidad de sentir es realmente la maldición del psicópata, porque jamás va a poder tener relaciones verdaderas con otras personas. 

 

MAR: En el cine y la cultura pop se habla mucho del psicópata que es un asesino en serie. Pero hay otro perfil de psicópata mucho más común del que no nos hablan tanto…

 

PAZ: Están los que asesinan cruelmente y los que no asesinan, pero llegan a puestos de liderazgo en cualquier profesión, a costa de pisar, de humillar, de ir dejando atrás a otras personas. Y los peores son los psicópatas corporativos, estos CEO de grandes multinacionales que llegan ahí como si la vida fuera un tablero de ajedrez. Es decir, para un psicópata la vida es un tablero de ajedrez. Están los peones, todos aquellos de los que puede aprovecharse. Están los que le ayudan, porque siempre hay personas que se acercan a este tipo de sujetos a cambio de una serie de beneficios que él mismo les concede. Y luego están estas fichas del ajedrez, que son las más interesantes, que son las que detectan a estos hombres y a estas mujeres. Bueno, pues muchas veces ya de una manera muy temprana, porque ya se sabe mucho y se conoce mucho de cómo actúan. 

 

MAR: Hay otro perfil para echar a correr: el narcisista.

 

PAZ: He trabajado con perfiles narcisistas, sobre todo femeninos, es decir, el perfil narcisista femenino. Ambos, como tú has dicho, tienen una cosa muy importante y es que son peligrosos porque esa necesidad de admiración, casi, casi ee segundo a segundo, hace que cuando ven o perciben que no están siendo el centro de atención, o que tú estás perdiendo el interés por ellos, pueden volver. Bueno, puede llevar a cabo una serie de actos, evidentemente empezando por pequeñas cosas, pero sí puedes llegar hasta el momento de provocarte determinados problemas.

 

MAR: El narcisista tiene una necesidad patológica de gustar y de ser el centro de atención. Y si piensa que alguien no lo admira, o no le da la atención que merece, va a por esa persona. ¡La ataca! 

 

PAZ: Los psicópatas y los narcisistas son sujetos que cuando se les deja de prestar atención, si se les da la espalda, te creas un enemigo y un enemigo potente. Porque piensa una cosa, ellos tienen armas que no tenemos los demás. Y cuando hablo de armas hablo de una serie de capacidades para interactuar con tu entorno que nosotros no tenemos. Es decir, yo sería incapaz de inventarme una historia sobre una persona para hundirla profesionalmente. A ellos les va a dar igual. Les importa un pito, con perdón, hundir a una persona o a tres mientras ellos sigan estando en el pódium. Entonces, claro, crearse un enemigo de este tipo es muy peligroso, porque es que habrá mucha gente que les crea porque tienen una locuacidad y una manera de manipular totalmente, digamos, invisible para las personas que no son capaces de detectarlos. 

 

MAR: Es muy difícil entender el crimen. Pero hay algo más, que también deja helado…

 

PAZ:  No se puede racionalizar el crimen ni puedes entender como en el caso de la hibristofilia, esa atracción y ese amor que determinadas mujeres sienten por asesinos en serie, por asesinos, por violadores, por maltratadores, por agresores. Si hay mujeres que se enamoran pero se enamoran de este tipo de hombres, y en el primer libro cuento cómo incluso algunas se han casado en prisión con estos hombres, como en el caso de Ted Bundy o Richard Ramírez. 

 

MAR: Durante un tiempo se dijo que la HIBRISTOFILIA era una parafilia…

 

PAZ: Pero eh no está recogida en el DSM-5, de modo que no podemos hablar de que estemos ante un trastorno mental como una parafilia patológica. 

 

MAR: (El DSM-5 es el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, de la Asociación Americana de Psiquiatría). 

La HIBRISTOFILIA tiene que ver con la emoción, con el amor, con enamorarse. No es atracción sexual. Eso es otra cosa y se llama ENCRIPTOFILIA. 

 

PAZ: La ENCRIPTOFILIA es un término que se acuñó en el siglo XX a principios del siglo XX por un gran criminalista, que es Edmond Locard, y con esto define a aquellas mujeres que se sienten atraídas sentimental y sexualmente por asesinos, agresores, violadores famosos.

Estas grupis, que como pasaba con Ted Bundy, iban al juzgado antes de que te van a entrar en sala con carteles enormes en los que estaba escrito «Ted Bundy I love U». 

 

MAR: En la hibristofilia hablamos de amor. Amor por un asesino en serie.

Paz Velasco lleva años estudiando por qué se produce y cree que hay tres motivaciones.

 

RECURSO: La primera:

 

PAZ: Una de las motivaciones es lo que se denomina el amor redentor. Muchas mujeres creen que con su amor, ofreciéndoles este amor, ofreciéndoles este cariño e hablando con ellos, dándoles una vida un poco más apacible, van a conseguir cambiarlos.

 

RECURSO: La segunda:

PAZ: Luego tenemos otra motivación que también está relacionada con el amor. Pero en este caso hablamos ya de este amor maternal. Son mujeres que normalmente se enamoran de individuos mucho más jóvenes que ellas y lo que tratan es de eh? Bueno, pues he de cambiar a este sujeto. Pero ya aparte de este enamoramiento, estaríamos hablando de que sienten una serie de emociones como la compasión, sobre todo, y la ternura, porque tratan de proteger al niño que una vez fueron estos sujetos. 

 

RECURSO: Y la tercera:

 

PAZ: Luego tenemos el tercer caso de esta hibristofilia de mujeres que sí, que realmente se enamoran de hombres, pero se enamoran de estos hombres. No es una atracción, como he dicho antes, sentimental, sino que realmente se enamora y se enamora precisamente porque son famosos y buscan notoriedad.

El último caso, así e importante fue cuando en 2015, Manson, a la edad de 83 años, estuvo a punto de de casarse con Helen Burton. Ambos se iban a casar en prisión. Ella solamente tenía 26 años y él tenía 83. Estaba todo preparado. Manson iba a celebrar una gran boda en prisión. Recordemos que Charles Manson, cuando a la edad de 83 años ya llevaba más de 60 años en prisión. Pues finalmente. Pues Manson se dio cuenta de cuál era la verdadera intención de su futura esposa y no se casó con ella. Pero si andamos en la historia podemos ver cómo son muchísimas las mujeres que buscan el amor en estos hombres.  

 

MAR: Paz Velasco también ha estudiado los perfiles de estas mujeres para poder entender por qué se enamoran de asesinos en serie.

 

PAZ: La relación que tienen con estos hombres la ven como una dicotomía. Ellas saben que son peligrosos. Lo saben perfectamente, pero tienen tres elementos respecto a esta relación. Primero, es una relación absolutamente romántica, cartas, emails, se envían fotografías, tienen esa visita de vez en cuando en prisión. De modo que ellas tienen el control absoluto de esa relación. Saben perfectamente dónde están las 24 horas del día y consideran. Son mujeres que han pasado por diferentes experiencias vitales, algunas muy traumáticas, y es la primera vez que sienten que tienen el control de una relación. En segundo lugar, estas relaciones no implican tener e tener sexo. Por eso hablo del amor romántico. La mayoría de estas mujeres simplemente hablan con ellos, van a visitarlos a prisión. Muchas les envían dinero, pagan incluso su la defensa y ellos a cambio las hacen sentirse las reinas del universo. Pensemos que la gran mayoría son psicópatas. ¿Qué es lo que hacen? Utilizar ese amor que están recibiendo, esa atención que están recibiendo, que además alimenta aún más su ego para posiblemente, como hay varios casos que se han dado en Estados Unidos cuando salgan de prisión, irse a vivir con ellas. Lamentablemente, muchas veces terminan siendo víctimas de estos hombres. Y luego hay otra. Otra característica también importante, que es que ven que este hombre ha sido o es repudiado por la sociedad y que es repudiado por la sociedad por unas vivencias que él ha tenido en su infancia, es decir, lo que trata es de salvarlo. 

 

MAR: Y hay una circunstancia que se repite muy a menudo en estas mujeres. Muchas han sido víctimas de un maltratador.

 

PAZ: Aquí hay una característica psicológica muy interesante y es que sabemos, incluso cuando se habla de violencia de género, que hay mujeres que parece que tienen dos o tres relaciones y siempre terminan con el mismo tipo de hombre. Y eso está comprobado y demostrado que muchas veces mujeres maltratadas terminan siendo revictimizadas en diferentes relaciones. Pues estas mujeres en este caso sí, también han pasado por una situación de maltrato, de violencia física o psicológica, ahora están más tranquilas porque aunque estén con un agresor o un maltratador, ellas están fuera y se sienten más seguras. Pero aún así les sigue atrayendo este tipo de hombre. Este tipo de hombre violento, ese tipo de hombre dominante, porque muchas mujeres vinculan la violencia con la fortaleza y la protección. Un hombre violento me va a proteger, va a proteger a su familia. Entonces, bueno, vemos que son distorsiones cognitivas que tienen algunas mujeres y que muchas veces han terminado siendo víctimas de estos hombres, porque cuando han salido de prisión en un permiso, por ejemplo, y se han ido a vivir con ellas, porque para tener por ejemplo, un permiso penitenciario en Estados Unidos, un requisito es que tú digas eh, dónde vas a estar, eh? En ese permiso, con quién vas a estar? Si vas a estar con tu familia, dónde vas a estar? Si tienes una relación, vas a salir y vas a ir a casa de esa persona. Pues ha habido varios casos donde eh? Bueno, pues esa mujer que quería redimirlo, que quería cambiarlo y salvarlo con su amor, ha muerto a sus manos. 

 

CIERRE ACTO 5: ENTREVISTA A PAZ VELASCO 

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FINAL TEATRAL
AUTOPSIA DEL SACAMANTECAS

 

MAR: El Sacamantecas se casó cuatro veces. Y dicen que el primer matrimonio fue muy bien. 

Pero enviudó. Y los sucesivos casorios fueron un espanto. 

Ninguna de sus esposas sabía que se casaba con un asesino en serie. Por eso no podemos hablar de hibristofilia. Ni de encriptofilia. Solo de mujeres que no conocían al hombre con quien vivían.

En aquel final del siglo XIX, los estudiosos de las enfermedades mentales, los frenópatas, querían descubrir en la autopsia del Zurrumbón si era un canalla o un enfermo mental. Querían saber si sufría I-DIO-CIA o imbecilidad. 

Vieron que tenía el cerebelo pequeño, que el cuerpo ROMBOIDAL estaba descolorido y algunas cosillas más… y, según cuenta el diario El Fígaro, llegaron a esta conclusión:

Juan Díaz de Garayo era imbécil.

 

FINAL TEATRAL
AUTOPSIA DEL SACAMANTECAS

 

ANDREU: No falten la próxima semana a nuestra nueva función. 

Si espeluznante es el Sacamantecas, el próximo no es mejor.

Conocerán… ¡al hombre del saco! ¡Al raptor de niños! ¡Al que hacía ungüentos la grasa infantil!

Pasen buena noche y caminen con cuidado.

Y si ven a un hombre con un macuto al hombro, ¡echen a correr!

¡Hasta la semana que viene!

 

Idea original, guion y producción: Mar Abad

Diseño de sonido: Andreu Quesada

Dirección creativa: Marcus Hurst

Estrategia y difusión: Marina Alonso-Carriazo

Coros: Marta Daudé

Productores ejecutivos: David Cantolla y Óscar Hormigos

Voces de los personajes: 

Zurrumbón: David García

Manuela: 

Policía: ¿Andreu? Molan MUCHO tus personajes

Forense: Alberto Triano √

Sr. Pinedo: Luisb

Cronista: Juan José

Voz: ¿Andreu?

Llavero: Alberto Triano √

Periódico: ¿Juan José con filtro? 

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